RECOMENDACIÓN
DE ACCIONES QUE DEBEN EMPRENDERSE PARA MANEJAR Y CONTROLAR A CORTO, MEDIANO Y
LARGO PLAZO LA VULNERABILIDAD DE LA INFRAESTRUCTURA NACIONAL FRENTE AL CAMBIO
CLIMÁTICO
INTRODUCCIÓN
En el presente
documento, el Grupo de Hidráulica plantea al Gobierno Colombiano
recomendaciones para el manejo y control de eventos Hidrológicos extremos, como
los sucedidos desde octubre del año 2010. Estos eventos han afectado en forma
notoria todo el territorio nacional, Con efectos devastadores a diversas
poblaciones y, por supuesto, a sus Pobladores, a quienes se ha debido reubicar
temporalmente, porque Sus viviendas se han inundado o destruido por
deslizamientos masivos. Adicionalmente, cientos de kilómetros de vías han sido
severamente afectados y las pérdidas económicas han sido cuantiosas. Todos estos
efectos podrían? afectar en uno o dos puntos porcentuales el crecimiento económico
del país durante el 2011, situación que retrasa muchas de las metas del plan de
gobierno. El invierno ha encontrado un
país histórica e institucionalmente débil, disperso e ineficaz para la atención
de emergencias de este tipo, sin planes de contingencia y con una enorme
deficiencia en la coordinación interinstitucional, que debería ser la base para
la reconstrucción. En especial, se trata de un país que no aprende las duras
lecciones que le enseña la naturaleza. En los años siguientes a 1971 se
emprendieron estudios importantes por parte del Gobierno nacional para
enfrentar en el futuro las consecuencias del desastroso invierno que asoló ese año
la cuenca Magdalena – Cauca, pero una vez bajaron las aguas, las recomendaciones
no se pusieron en práctica. En abril del
2011, tan solo cuatro meses después de uno de los inviernos más fuertes de que
se tenga memoria, se vuelven a inundar las poblaciones, se vuelven a cerrar las
carreteras, y el Gobierno se ve obligado a decretar las mismas alertas rojas.
DIAGNÓSTICO DEL
PROBLEMA
Los cambios térmicos
en el Pacífico, derivados del calentamiento global (fenómenos de La Niña y de
El Niño), están generando en Colombia y en América lluvias con intensidades y
duraciones cada vez mayores, y, de manera alterna, sequías también más intensas y frecuentes, situaciones
que son irreversibles y crecientes. Simultáneamente, los coeficientes de
escorrentía de las cuencas vienen creciendo por la deforestación y el cambio de
la cobertura vegetal, al eliminar los bosques para construir ciudades, vías,
pastizales o áreas de cultivo. La combinación de lluvias de mayor intensidad y
duración con mayores coeficientes de escorrentía producen tiempos de
concentración menores y caudales extremos mayores. Por otra parte, la construcción de diques
paralelos a los cursos de agua, ubicados dentro de los lechos mayores del
cauce, reducen la sección natural de flujo, lo que genera incrementos en los
niveles durante períodos de caudales altos y pone en grave riesgo las áreas
encerradas por estos, si los niveles son sobrepasados o fallan por problemas de
diseño o construcción. Esto significa catastróficas inundaciones. Adicionalmente,
hemos permitido la ubicación de zonas pobladas, industrias, cultivos y ganados
dentro de las áreas naturales de
Regulación de los cursos de agua que
se inundan periódicamente. Esto hace que de manera recurrente se reubique a los
habitantes afectados y, en ocasiones, a sus ganados. Así, se pierden cosechas,
viviendas e infraestructura de servicios durante los períodos de lluvias.
Luciano Rodriguez R. http://infraestructuraencolombia.blogspot.com/
